Así que… el círculo se ha cerrado.

Hoy, mientras disfrutaba de los últimos días de la licencia de paternidad que el genial Automattic me permitió tomar, decidí sumergirme en la tierra de la nostalgia y jugar un poco al buen y viejo StarCraft.

Suena bastante normal, ¿verdad? ¡Pues sí, lo es! Aparte de tener al bebé en la oficina conmigo, para poder cuidarlo mientras mamá hace otras cosas.

Todo iba de maravilla, el bebé dormía, encontré una partida divertida, la empecé y a la mitad el bebé se despertó. Todo bien. Lo consolé un rato, pero estaba inquieto, así que salí de la partida y me concentré en él. No había forma de concentrarme en el juego y en el bebé al mismo tiempo.

Así que, mientras mecía al bebé en mis brazos, le hablaba con dulzura e intentaba calmarlo, eché un vistazo al monitor y vi varios mensajes del creador de la partida que decían:

“¿Para qué te unes a una partida si te vas a ir?”

Enviados una y otra vez.

Al principio empecé a responder que tenía un bebé en brazos y que tenía que cuidarlo, pero entonces me asaltaron los recuerdos de mis años de juventud, cuando le decía a mi mamá alzando la voz con angustia que no se puede pausar un juego en línea.

¡¡¡Dios mío, mamá, no se puede pausar un juego en línea!!!!1!1!1!!1!

En ese momento me di cuenta de que tengo que renunciar a los juegos en línea por un tiempo.

En fin… ¯\_(ツ)_/¯

Al menos ahora puedo concentrarme en ir avanzando con la lista cada vez más larga de juegos para un solo jugador. ¡The Witcher 3 no se va a terminar solo!